Intervención Director General de Política Lingüística en las Cortes de Aragón

 

Muchas gracias señora presidenta.

Buenos días, señoras y señores diputados.

Para este director general es un honor comparecer en esta Comisión y por ello quiero comenzar agradeciendo al grupo proponente la oportunidad que me brinda para dar a conocer las líneas generales que desde el departamento tenemos intención de poner en marcha durante esta legislatura y para las que trataremos de encontrar el mayor consenso posible.

 

Es este de las lenguas un asunto que sabemos polémico, a pesar de los hablantes, que lo viven de una manera mucho más natural de lo que tal vez pueda parecernos desde aquí.

La sociedad aragonesa en su conjunto, tanto desde las instituciones públicas como desde las privadas, ha realizado a partir de la década de los ochenta del pasado siglo un considerable esfuerzo para la recuperación de su patrimonio: arquitectónico (religioso y civil), cultural, natural, biológico … y ha dedicado a ello recursos humanos y económicos. Estos esfuerzos han sido acompañados de medidas de carácter transversal, incorporándose a la administración, la educación, el turismo, etc., que han reportado también beneficios en el ámbito económico y han colaborado a la fijación de la población en el mundo rural.

 

De este esfuerzo colectivo ha quedado excluido el patrimonio lingüístico, pese a estar reconocida su importancia en la Constitución y el Estatuto de Autonomía y también en los tratados internacionales que, tras su ratificación, han pasado a formar parte del derecho interno, como la Carta Europea de las lenguas regionales o minoritarias.

Tal vez deberíamos detenernos en esta cuestión que no es baladí y que  debería tener un reflejo en la acción política de nuestra Comunidad ya que, en definitiva, estamos hablando de patrimonio de todos, pero también de derechos individuales.

La Constitución, en su artículo 3.3, el que habla de las lenguas no oficiales, les reconoce su importancia como patrimonio cultural que debe ser objeto de especial respeto y protección. En coherencia con esto, el art. 7 de nuestro Estatuto de Autonomía también las califica como una de las manifestaciones más destacadas del patrimonio histórico y cultural aragonés y un valor social de respeto, convivencia y entendimiento y obliga a su protección, recuperación, enseñanza, promoción y difusión, estableciendo en el último apartado que “nadie podrá ser discriminado por razón de la lengua”.

La Carta Europea es un tratado internacional aprobado en el año 2000 en el Congreso de los Diputados, con solo dos abstenciones, el resto de los diputados de todos los grupos votaron a favor, y que forma parte de nuestro derecho interno y, según muchos autores, también del bloque de constitucionalidad, como los Estatutos de Autonomía, es por tanto obligatoria, y su cumplimiento es objeto de evaluación anual por parte del Consejo de Europa emitiendo unas recomendaciones a los estados en las que habitualmente se pone de manifiesto el escaso cumplimiento que de esta norma del mayor rango se hace en Aragón.  La Carta es citada en muchos de los programas electorales de los partidos que concurrieron a las elecciones del pasado mes de mayo como un referente de ineludible cumplimiento.

El artículo 7 de la Carta, que es de aplicación obligatoria a todas las lenguas de España, sean o no oficiales, obliga a los Gobiernos a que basen su política, su legislación y su práctica, entre otros, en los siguientes principios:

– El reconocimiento de las lenguas como expresión de la riqueza cultural.

– El respeto a su área geográfica, sin que las divisiones administrativas sean obstáculo para ello.

– Una acción resuelta de fomento con el fin de salvaguardarlas y su uso oral y escrito en la vida pública y privada.

– El mantenimiento y desarrollo de relaciones entre grupos del mismo Estado que hablen la misma lengua.

– La provisión de formas y medios adecuados para la enseñanza y estudio de estas lenguas tanto a los hablantes como a los no hablantes en el área geográfica de uso.

– La promoción del estudio e investigación de las lenguas minoritarias en la Universidad o centros similares.

Por otro lado existe una obligación expresa de eliminar cualquier discriminación negativa y la autorización para implementar medidas de discriminación positiva (art. 7.2), promover la tolerancia como objetivo de la educación y su estimulación en los medios de comunicación social (art. 7.3), así como a tener en cuenta las necesidades de los grupos que empleen estas lenguas y la creación de órganos asesores (art. 7.4).

 

Señorías, la realidad de la diversidad lingüística aragonesa, nos enriquece y nos liga a nuestra tradición cultural y a nuestra historia.

 

No deberíamos olvidar que la primera lengua románica a la que se tradujeron los clásicos griegos fue al aragonés, de la mano del taller de traducción del Gran Maestre de la Orden de San Juan de Jerusalén, el munebreguino Juan Fernández de Heredia, en Avignon, y del aragonés pasaron a las otras lenguas de Europa. Ni que en las Cortes de Aragón se utilizaban de forma natural tanto el aragonés como el catalán. Sin que hicieran falta traductores, en una sociedad en que estas y otras lenguas (árabe, hebreo y más tarde castellano) formaban parte del paisaje cotidiano sin que se conozcan conflictos por esta cuestión.

 

Las instituciones aragonesas actuales, en cambio, han dedicado escasa o nula atención a esta enriquecedora diversidad y, en algunos casos, incluso le han dado la espalda negando la evidencia.

 

En el caso de la lengua hablada en la zona oriental de Aragón que, desde el ámbito científico, es reconocida como parte del catalán noroccidental, se da la paradoja de que ese negacionismo ha venido acompañado de algunas medidas que lo que han facilitado ha sido la dependencia de la enseñanza, de los medios de comunicación, de los actos culturales, etc. de Cataluña.

 

En el caso de la lengua hablada en el norte de Aragón, conocida desde la Edad Media como aragonés, y que, no olvidemos, solo se habla en Aragón por lo que nos corresponde de manera muy especial su conservación y recuperación, pues nadie se ocupará de ella si no se hace desde aquí (al contrario de las otras dos, que tienen otros medios de desarrollo y conservación muy potentes), las tímidas actuaciones de la administración no han conseguido frenar su proceso de degradación y la ruptura de la transmisión generacional. Hoy, señorías, es un terrón de azúcar que se deshace en nuestras manos y sobre la que hay que actuar con medidas urgentes a la vez que prudentes, evitando imposiciones que no darían ningún resultado, pero haciéndola visible, dándole prestigio social, y haciéndola útil para la vida normal de sus hablantes. Pretender mantener una lengua que no sirve para la vida social, en el siglo XXI, es una entelequia.

 

Desde la Dirección General que represento somos conscientes de que nos encontramos en un momento económico que no permite grandes inversiones, pero también es cierto que los datos que conocemos son muy negativos.

 

La previsión presupuestaria de los últimos años nos habla de una inversión de menos de dos céntimos por habitante para las lenguas minoritarias en Aragón, y sin embargo la ejecución presupuestaria reduce esta cantidad a la mitad, es decir un céntimo por habitante y año, mientras que la comunidad autónoma, con lenguas propias, que menos invierte (excluyendo Aragón) es Asturias, con 1 euro por habitante y año, es decir, cien veces más.

En Aragón tenemos 7 maestros de aragonés para infantil y primaria y no todos a jornada completa, para unos 600 alumnos de aragonés, y unas pocas horas de un profesor de secundaria para 10 alumnos.

Tenemos 27 maestros de catalán para 2.396 alumnos de infantil y primaria y 7 profesores para 929 alumnos de secundaria.

En Asturias hay alrededor de 300 profesores de asturiano donde 20.000 niños lo estudian cada año; no hace falta decirlo, pero el asturiano tampoco es lengua oficial. Sin embargo la sociedad del Principado está en proceso de conseguir que su lengua se mantenga viva. La aragonesa lleva camino de perderla, pese a que todas las instituciones europeas e incluso mundiales (el Consejo de Europa, el Parlamento Europeo, la Unesco, la ONU) han manifestado su preocupación por esta cuestión.

 

Es por ello que desde esta Dirección General plantearemos un paquete de medidas, sin apenas coste económico, que tenga los objetivos que a continuación enumeraré y que cuente con el mayor consenso social y político posible.

Las líneas generales que pretendemos desarrollar ya las desgranó la consejera en su comparecencia ante el Pleno el pasado día 24 de septiembre, las repetiré ahora.

La mayor parte de ellas son cuestiones que se encuentran incluidas en la legislación vigente, pero que hay que desarrollar, y en primer lugar deberíamos conseguir tener una norma que obtenga el mayor respaldo posible, de forma que sea el fundamento preciso para la dignificación y salvaguarda de las lenguas minoritarias y sus variedades locales.

Entre estas líneas, que están recogidas en los artículos de la actual ley vigente, la 3/2013, se encuentran:

– Difundir y dignificar ambas lenguas, fomentando actitudes positivas respecto a las mismas. (art. 10)

– Fomentar el uso progresivo por parte de las todas administraciones implicadas. (arts. 16, 17, 18, 19 y 20)

– Coordinar las medidas de política lingüística que implementen las administraciones locales. (art. 9.4)

– Favorecer la creación de autoridades científicas homologables al resto de las que existen para las demás lenguas del Estado.

– Garantizar la enseñanza del aragonés y del catalán de Aragón, en todos los niveles educativos, respetando la voluntariedad y las variedades locales. (arts. 12, 13, 14 y 15).

– Fijar la toponimia tradicional de Aragón y oficializarla, generalizando su uso. (art. 22)

– Promover su utilización en los medios de comunicación, tanto los públicos como los privados. (art. 24)

– Favorecer e impulsar su uso social y conseguir que todos los aragoneses las consideren como suyas. (art. 11)

– Impulsar el uso de ambas lenguas en el mundo comercial, deportivo, sindical, cultural, artístico, etc. y fomentar su uso como vehículo de expresión cultural. (art. 11)

Para llevar a cabo estos objetivos es por lo que se ha creado, en el seno del Departamento de Educación Cultura y Deporte, la Dirección General de Política Lingüística, lo que constituye un salto cualitativo importante y está en la línea reclamada por los informes del Consejo de Europa y las resoluciones del Parlamento Europeo, especialmente el denominado Informe Alfonsí aprobado por unanimidad el 18 de junio de 2013, que no olvidemos: Insta en particular a las autoridades locales, considerando que la muerte del último hablante de una lengua supone por lo general la extinción de dicha lengua, a que tomen medidas de revitalización que permitan dar un giro a la situación”.

De nuestras dos lenguas minoritarias, el aragonés es la más débil, es solo responsabilidad nuestra y no puede esperar. Como dice uno de los mejores escritores en esta lengua: L’aragonés ye en as tres pedretas, cal salba-lo entre toz.

Señorías, esta es la tarea, y en ella desearía contar con sus ideas, sus aportaciones y su crítica constructiva, porque el patrimonio lingüístico es de todos y todas.

Muchas gracias.

Intervención de José Ignacio López Susín , Director General de Política Lingüística del Gobierno de Aragón, en la Comisión de Educación de las Cortes de Aragón, el 24 de noviembre de 2015susin

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