El primer discurso de CHA en la nueva legislatura de las Cortes de Aragón

Buenos días, señorías.
Las primeras palabras de los diputados de Chunta Aragonesista en esta legislatura van a ser de solidaridad con el pueblo griego, un pueblo que tiene, por cierto, fuerte vínculos con Aragón, un pueblo que está siendo un auténtico ejemplo de dignidad, de rebeldía democrática contra el chantaje, contra las coacciones de los inquisidores del capitalismo más despiadado.
En segundo lugar, las segundas palabras que pronunciaré son de agradecimiento. Queremos, ante todo, agradecer a los aragoneses y las aragonesas que nos dieron su voto, que confiaron en Chunta Aragonesista en las últimas elecciones autonómicas. Muchísimas gracias.
Durante la campaña, nos comprometimos, adquirimos un compromiso firme con la ciudadanía que consistía en hacer todo lo posible para construir un Gobierno de izquierdas, un Gobierno de justicia social que tenga a las personas como protagonistas y Aragón como prioridad. Como hoy puede comprobarse, hemos cumplido con nuestra palabra, con el compromiso que asumimos con la ciudadanía.
Me habría gustado explicar algo al señor Bermúdez. No le debe de interesar lo que le voy a decir; lo haré igual. Si no les importa a sus compañeros, se lo cuenta, en un momento. Vamos a ver, el objetivo de Chunta Aragonesista no era echar al Partido Popular de las instituciones, no, no: el objetivo era desalojarles del poder, que es muy diferente y muy democrático, creo que hay una diferencia sustancial. Y, por cierto, lo hemos conseguido.
Es posible, señorías, que esta sea mi última intervención como portavoz de Chunta Aragonesista en esta legislatura, y en este momento, como comprenderán, especial, me vienen a la cabeza los primeros recuerdos que tengo de este Parlamento, y esos primeros recuerdos se remontan a hace veinte años, al año 1995: aquel día de junio del año 1995, tuve el inmenso honor de colaborar con dos de los mejores parlamentarios que ha habido en esta casa, con mis amigos y compañeros Chesús Bernal y Chesús Yuste, en la preparación del que iba a ser al día siguiente el primer discurso del aragonesismo político de izquierdas en esta Cámara, en la investidura del señor Lanzuela. Por supuesto, votamos en contra. Después llegó el año 1999, el 2003, el 2007, el 2011, y nunca en ninguno de estos cinco casos apoyamos al candidato o candidata.
Señorías, hoy es la primera vez en la que los representantes de Chunta Aragonesista vamos a votar a favor de la investidura de un presidente de nuestro país, y comprenderán que, veintinueve años después de la fundación de Chunta Aragonesista, después de tres décadas de muchísimo trabajo por Aragón, por esta nacionalidad histórica, entenderán que, para nosotros, hoy es un momento muy importante.
Señor Lambán, vamos a votar a favor de su investidura. Lo vamos a hacer por responsabilidad, lo vamos a hacer por coherencia, lo vamos a hacer por madurez política, lo vamos a hacer porque en Chunta Aragonesista, además de decirlo de boquilla, tenemos muy claro, y lo demostramos con hechos, que lo primero es ser útiles a la ciudadanía y transformar la realidad. No ponemos por delante de esto ningún tipo de intereses partidistas, ningún tipo de cálculos electoralistas. Pensamos desde CHA que ya vale de políticas, de gestos, que es necesario que todos empecemos a practicar políticas de hechos, y en Chunta Aragonesista, desde luego, estamos dispuestos a hacerlo.
Pero, señor Lambán, nuestro voto afirmativo no solo es para que sea presidente, nuestro voto afirmativo es para que presida un Gobierno de izquierdas y con sensibilidad aragonesista. Eso significa nuestro apoyo, porque eso es lo que hemos pactado en el acuerdo de investidura que suscribimos Chunta Aragonesista y el Partido Socialista, que, por cierto, fue negociado en streaming y con presencia de la prensa del principio al final íntegramente.
Se trata de un acuerdo realista, no queremos engañar a nadie, porque es evidente que garantizar los servicios públicos del Estado del bienestar, que es nuestro objetivo, cuesta dinero, mucho dinero, y sabemos perfectamente que las arcas públicas están completamente esquilmadas, que el Partido Popular y el Partido Aragonés han dejado las arcas públicas aragonesas esquilmadas.
Y sabemos también, desgraciadamente, que las medidas tributarias, los impuestos, por muy ambiciosos, por muy acertados que sean, no tienen nunca un efecto inmediato. Eso es también una evidencia.
Por eso, pongo de relieve la primera de las medidas que hemos pactado en el acuerdo de investidura: consiste en revisar el grado de ejecución de todas las partidas de los presupuestos del 2015 y también los gastos que ya están comprometidos para detectar qué margen nos queda, para saber desde el principio con cuánto dinero contamos para desarrollar, para reforzar las políticas sociales.
Y para los presupuestos del 2016, por primera vez en Aragón, hemos pactado con el Partido Socialista elaborarlos a través de un proceso participativo, un reto apasionante. Y tenemos muy claro, además, cuál es la prioridad absoluta: garantizar los servicios públicos del Estado del bienestar, incrementando, en la medida en que se pueda, los fondos destinados a los mismos. Esa es la clave: reconstruir los derechos sociales.
Y por eso estoy tan orgulloso de otro acuerdo que hemos alcanzado, que consiste en blindar por ley los derechos sociales, una medida pionera, un avance sustancial hacia la verdadera justicia social: sencillamente, que la ley diga que, una vez fijados los fondos públicos destinados a servicios sociales, en los sucesivos ejercicios presupuestarios no puedan reducirse, una garantía de futuro que nos parece interesantísima.
Usted, señor Lambán, ayer hizo referencia a algunas de las medidas en materia social que contiene nuestro acuerdo de investidura: citó la extensión de las becas de comedor —es cierto que en Chunta Aragonesista entendemos que el umbral de doce mil euros es insuficiente, y hemos conseguido acordar con ustedes ampliarlo a dieciséis mil euros, que todas las familias que no superen esas rentas puedan acceder a las becas de comedor—; habló de la paralización de la LOMCE, la renta básica social, el hospital de Alcañiz público, también de agilizar el de Teruel, el derecho universal a la salud, acabar con listas de espera, acciones contra despoblación, un plan para erradicar pobreza… Esto ya lo dijo usted ayer, pero yo voy a añadir otras medidas que usted no citó y están, igualmente, en el acuerdo de investidura.
En primer lugar, una que nos parece importantísima, la aprobación de un decreto aragonés de la vivienda que recoja las soluciones a las que ustedes, nosotros, Izquierda Unida, Podemos, nos comprometimos con estos desahucios, y, específicamente, está así en el acuerdo de investidura: la moratoria de los desahucios, el realojo obligatorio y la creación de una bolsa pública de viviendas de alquiler.
En segundo lugar, hemos pactado también medidas concretas, no solo filosofía, medidas concretas para combatir la pobreza energética: hemos acordado tarifas sociales reducidas, hemos acordado un mínimo vital para los hogares con escasos recursos y hemos acordado un protocolo de actuación previo al corte del suministro. Esto está en el acuerdo, y no tengo ninguna duda de que conseguiremos desarrollarlo.
Hemos acordado también medidas en materia de pobreza energética, revisar los copagos, revisar los catálogos de ayudas ortoprotésicas, algo que afecta a muchísimas familias.
En relación con la universidad —alguien tenía dudas antes—, pues sí, el Gobierno se ha comprometido a revocar los títulos de grado de Magisterio en la privada. No solo eso, también se ha comprometido a recuperar el diálogo con la pública para garantizarle financiación suficiente y adecuada, y algo importantísimo: un plan de equipamientos para la Universidad de Zaragoza, priorizando los urgentes (por ejemplo, Filosofía).
El acuerdo también incluye medidas ambiciosas en materia de igualdad y de juventud. En materia de igualdad, destaco la reforma del Instituto Aragonés de la Mujer y dos leyes que nos parecen importantísimas: en primer lugar, una ley contra la violencia de género; señorías, veintidós mujeres muertas en lo que va de año es escalofriante, no podemos tolerarlo, y entendemos que, desde Aragón, es necesario que hagamos esa ley. Y otra ley, en este caso para garantizar los derechos de lesbianas, gais, bisexuales, transgéneros e intersexuales, algo que acordamos al final de la pasada legislatura y que pondremos en práctica —confío— en muy poco tiempo.
En políticas de juventud, hay muchas cuestiones expresamente reflejadas en el acuerdo, destacaré algunas: en primer lugar, un plan de choque trasversal para combatir el éxodo y fomentar el regreso, programas para favorecer el autoempleo y la creación de cooperativas y empresas de economía social, una bolsa de viviendas y, por supuesto, recuperar el Consejo Nacional de la Juventud de Aragón, que así se llama, señorías —o se llamaba—, Consejo Nacional de la Juventud de Aragón.
Cierro el capítulo de medidas sociales con una que, para el aragonesismo, es absolutamente prioritaria, que es incrementar la dotación presupuestaria para las políticas de cooperación al desarrollo, que han sido una de las mayores víctimas a lo largo de esta durísima crisis. En el caso de Aragón, la derecha la ha dejado, sencillamente, raquítica la cooperación al desarrollo.
Voy a destacar también otras dos medidas de las que me siento especialmente satisfecho: en primer lugar, el pleno respeto al principio constitucional de aconfesionalidad en los actos públicos y dependencias del Gobierno. Eso hemos pactado, esto no afecta a las citas del Papa, señor Lambán, pero sí que hemos acordado respetar de verdad la Constitución, la aconfesionalidad en todo el ámbito del Gobierno de Aragón. Y algo que es una deuda que los aragoneses tenemos, de una vez, que solucionar: es la aprobación de una ley aragonesa de localización e identificación de las personas desaparecidas durante la guerra civil y la dictadura franquista y la dignificación de las fosas comunes. Sin duda, señorías, en estos días, la laicidad y la memoria histórica son dos rasgos esenciales y privativos de la izquierda y estamos obligados, desde luego, a desarrollarlo.
Ayer, señor Lambán, hizo usted referencia a algunas de las medidas que hemos pactado no solo para acabar con la corrupción: como decimos en el acuerdo, de lo que se trata, en positivo, es de que la honradez y la transparencia sean la única forma de estar en política. Es lo que estamos planteando en el acuerdo. Hablo de la oficina antifraude, que también ha pactado con Chunta Aragonesista, que se le olvida, ya se lo dije ayer, se le olvida la oficina antifraude, también ha pactado con Chunta Aragonesista, pero hay muchas otras medidas que usted no nombró en este ámbito y quiero recordar. En primer lugar, algo que no se pudo aprobar al final de la pasada legislatura y que reivindicamos desde Chunta Aragonesista, y es que haya aprobado por ley, con rango de ley, un código ético, exigente, que sea aplicable a los miembros del Gobierno y a los altos cargos.
Señora Gaspar, el aforamiento, no se preocupe, que lo tenemos también pactado. Hemos llegado a un acuerdo con el Partido Socialista en este ámbito, en el que había cierto desencuentro: suprimir el aforamiento de los diputados —no lo necesitamos— y reducir drásticamente el de los miembros del Gobierno, y espero que en poco tiempo empecemos a avanzar en esta línea.
Y por último, también reformar la Ley electoral para muchísimas cuestiones que se reflejan en el documento que, por cuestiones de tiempo, no citaré, salvo una que nos parece esencial, que es declarar por ley inelegibles a los corruptos.
Más medidas: hemos pactado también potenciar la iniciativa legislativa-popular, reduciendo la mitad el número de firmas; hemos pactado también incorporar en los pliegos de contratación pública cláusulas sociales, medioambientales y relacionadas con la igualdad entre hombres y mujeres. Muchas medidas, como digo, en este ámbito.
Siempre hemos dicho desde Chunta Aragonesista que nuestro papel es aragonesizar las políticas. Es lo que hemos venido diciendo durante la campaña, es lo que venimos diciendo casi treinta años: que nuestra obligación, para lo que hemos nacido, es para cuatribarrar el futuro. Y en este acuerdo de investidura lo hemos hecho, porque, como dice el acuerdo pactado con el Partido Socialista, «queremos un Gobierno de Aragón que defienda con firmeza los intereses de Aragón ante el Gobierno central en todos los ámbitos y exija respecto a los derechos colectivos de la ciudadanía aragonesa», y de aquí se derivan muchos acuerdos concretos. Usted habló de que funcionen los instrumentos y mecanismos de relación bilateral, esto es muy importante.
Hay más cuestiones en el acuerdo: denunciar los convenios suscritos con el Gobierno central, en los que Aragón hace de pagafantas, como hemos dicho muchas veces, y financia cuestiones que son competencia del Estado (el ferrocarril convencional, los peajes…ñ, hay muchos ejemplos), y también exigir al Gobierno central una solución para la contaminación por lindano, la descontaminación de la cuenca del Gállego, y también, frente a las riadas, una solución predeterminada, que no haya que apañar todo corriendo cada vez que haya una riada, que volverá, desgraciadamente a haber riadas.
Somos también conscientes de que sin autonomía financiera no hay auténtico autogobierno político, y por eso hemos pactado, como usted destacó ayer, firmar el acuerdo bilateral económico-financiero. Ojalá lo veamos, ojalá lo veamos. Para Chunta Aragonesista, para el aragonesismo, ver esto firmado, como se puede imaginar, será motivo de gran satisfacción.
También hemos acordado en este ámbito aprobar una ley de derechos históricos, la primera vez que un Gobierno de Aragón, abiertamente, se compromete a desarrollar políticas aragonesistas.
Y también una nueva ley de lenguas que garantice los derechos lingüísticos de toda la ciudadanía. Señor Lambán, para proteger, impulsar, dignificar nuestras lenguas, no basta con usarlas de forma anecdótica en determinadas ocasiones, señor Lambán, en absoluto. Cal desembolicar politicas lingüisticas con empente, empecipiar a replicar que as nuestras luengas no son un problema, sino un cabal de totz. He dicho que hay que desarrollar políticas lingüísticas con fuerza, empezar a entender que nuestras lenguas no son un problema, sino un patrimonio de todos.
También hemos acordado, y esto también es muy importante, mejorar la regulación de dos instituciones que son absolutamente claves para la calidad democrática de Aragón, la Cámara de Cuentas y el Justicia, y hemos acordado llevar a nuestro pacto previsiones que las propias instituciones han reivindicado: en el caso de la Cámara de Cuentas, que tenga facultades coercitivas y de investigación con respecto a terceros, algo que el señor Laguarta ha dicho en muchas ocasiones, y, respecto del Justicia, que la ley recoja la obligación de los entes sujetos a su supervisión de auxiliarle en sus investigaciones.
En materia económica, citó usted algunas de las medidas que hay en el acuerdo, el pacto: la cuestión tributaria, la codirección de la Agencia Tributaria… Ya sabe que nuestra apuesta es la agencia tributaria de Aragón, pero hemos cedido ahí y no sale expresamente, aunque saben que es nuestra apuesta política, que, por cierto, está en el Estatuto de Autonomía, no es una cosa de nacionalistas, está en el Estatuto de Autonomía. Pero destaco otras dos medidas económicas que no han salido todavía en este debate, pactadas con Chunta Aragonesista.
En primer lugar, algo que nos parece esencial, que es la auditoría de la deuda, sobre todo en la de las empresas públicas. Esto no es un fin en sí mismo, la auditoría es un instrumento de transparencia, pero, sobre todo, una fórmula para poder reorientar las prioridades de la inversión pública, es una cuestión muy importante.
Y otra…, sí, sí, la banca pública. Nosotros consideramos que lo que hemos decidido es este organismo que desarrolle política de crédito público, es una banca pública. Nos da igual el nombre, nosotros llevamos casi ocho años reivindicándolo, lo hemos llamado «instituto aragonés de finanzas»… Nos da igual el nombre, lo importante es que consigamos, desde lo público, desde el Gobierno, que el crédito fluya, que llegue a las pymes y a los autónomos, que llegue a los sectores estratégicos de Aragón.
Por último —voy terminando con las medidas—, en materia de medio ambiente, el acuerdo de investidura recoge, básicamente, tres medidas: en primer lugar, un compromiso de que el Gobierno de Aragón solo autorizará o impulsará proyectos sostenibles desde los puntos de vista social, medioambiental y económico; en segundo lugar, algo que nos parece clave, que es revisar los planes de depuración, nos hemos comprometido a realizar un estudio económico, financiero y de viabilidad de los planes de depuración, y, por último, aprobar urgentemente una ley de la montaña que haga compatible el desarrollo económico y la preservación del medio ambiente.
Este es el contenido del acuerdo. Hay más cuestiones en nuestro programa electoral, no está todo, evidentemente, pero sí que hemos recogido lo que nos parecía más importante.
Señor Lambán, somos plenamente conscientes de que existen discrepancias, en algunos casos irreconciliables, entre el Partido Socialista y Chunta Aragonesista, es público y notorio: discrepamos abiertamente en política hidráulica, discrepamos abiertamente sobre el modelo comarcal, discrepamos abiertamente en algunos aspectos del sector de la nieve… Solo pongo tres ejemplos, hay muchos más, y es evidente que usted no me va a convencer a mí ni yo a usted.
Señor Lambán, a nuestro juicio, solo hay una solución: en primer lugar, el diálogo desde el respeto, pero, sobre todo, asumir desde el principio que somos partidos políticos diferentes, que ustedes seguirán defendiendo sus ideas y nosotros, las nuestras, con absoluta libertad, con inteligencia, espero que, incluso, con generosidad, para que no interfiera en el apasionante reto que vamos a compartir.
Señor Lambán, entendemos que de lo que se trata es de asumir las discrepancias puntuales, por muy importantes que sean, y hay algunas importantísimas, en beneficio de un proyecto global común.
Antes —termino en seguida, señor presidente—, antes de votar su investidura, le voy a proponer muy rápidamente tres retos.
Uno ya ha salido y, encima, lo dijo su admirado Azaña, con que seguro que lo cumplirá: sea audaz, señor Lambán, no se conforme con estar en la media, aspire a que Aragón esté en la vanguardia. Ya hemos sufrido demasiados años gobiernos dóciles, mansos, gobiernos conformistas. Los aragonesistas queremos un Aragón de excelencia. Señor Lambán, sea audaz.
En segundo lugar, haga usted políticas de izquierda. La experiencia demuestra, lo digo con todo el respeto, que el PSOE es muy de izquierdas en la oposición, pero, cuando está gobernando, las cosas cambian. Yo sé, señor Lambán, que usted es un hombre de izquierdas: demuéstrelo en su labor como presidente del Gobierno de Aragón. A cambio de que lo haga, le voy a regalar una cita, que sé que le gustan mucho, ayer lo demostró; en mi caso, por supuesto, es de un aragonés, del más ilustre del siglo XIX, de Joaquín Costa, que dio —no sé si la conoce— una de las definiciones de socialismo con la que más me identifico como socialista y que más me gusta: en un trabajo sobre árboles, escribió que «los árboles son los reguladores de la vida y, como los socialistas, niveladores de la Creación», «niveladores de la Creación». Esa es la esencia del socialismo, señor Lambán: nivelar la Creación, redistribuir la riqueza a través de los impuestos y el Estado del bienestar. Señor Lambán, hágalo; va a tener la oportunidad, es el momento.
Termino en seguida, señor presidente, diez segundos.
La tercera petición: que se crea Aragón, señor Lambán. Tenemos un potencial tremendo, podemos hacer que Aragón sea el mejor país del mundo. Los aragonesistas, se lo aseguro, no nos conformamos con menos. Desde luego, nosotros intentaremos contagiarle la pasión que tenemos por este país. Piense en grande, porque ser presidente de Aragón es un honor inmenso, señor Lambán.
Termino —ahora sí que termino, señor presidente—, y, por ser usted, lo voy a hacer también con otra cita, una cita también sobre árboles, también sobre socialismo, esta vez sobre el aragonés más querido, más admirado del siglo XX, José Antonio Labordeta, supongo que le sonará esta canción: «Planta un árbol sobre la tierra yerma/y ayúdala a crecer (…)/igual al socialismo que tenemos que hacer».
Señor Lambán, hoy plantamos ese árbol, hagámoslo crecer entre todos. Le aseguro que las gentes de Chunta Aragonesista nos dejaremos la piel desde el aragonesismo de izquierda.
Muchas gracias. [Aplausos.]

José Luis Soro, Portavoz de CHA en las Cortes , 18 de junio de 2015.

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