Este artículo de Nieves Ibeas fue publicado en Heraldo de Aragón el lunes 28 de junio:
Para la mayoría de aragoneses el paro y la economía son nuestros problemas más acuciantes. Bien lo saben quienes no tienen un empleo, como muchas mujeres, el 40% de nuestra gente joven o los vecinos que se van quedando solos en muchos pueblos, con un sector agroganadero que se las ve y se las desea.
También las encuestas reflejan el desencanto social con la clase política, en gran parte por culpa de los propios gobiernos. Zapatero ha sostenido que no se recortarían derechos sociales y ahora rebaja salarios al sector público, congela pensiones, sube el IVA, rompe el diálogo social y abarata y favorece los despidos. Estas medidas no van a conseguir sacarnos de la crisis ni reactivar la economía, o que fluya el crédito para las familias, los autónomos y las pymes, pero sí agravarán la situación de muchas personas. Son medidas que contribuyen a desmantelar el Estado del Bienestar y traicionan los pilares básicos de la izquierda, porque el socialismo de verdad es otra cosa.
En Aragón, con niveles de déficit y de deuda inferiores a la media estatal, el Gobierno ha suscrito al pie de la letra todos los recortes y aplazado sine die una reforma fiscal contra el fraude y que exija más a quien más tiene. El PAR no está de acuerdo con medidas impositivas progresivas, y el PSOE cede para proteger la supuesta estabilidad de su Gobierno: Marcelino Iglesias no tiene ninguna intención de mover ficha socialista.
Hace un año, este Gobierno defendía aumentar la inversión pública para reactivar la economía e incrementar la I+D, decía apostar por la educación y el fomento del empleo estable y de calidad. Hablaba incluso de trabajar para construir un nuevo modelo económico. Hoy recorta la inversión productiva, baja el presupuesto de investigación, maltrata a nuestra única universidad pública –la Universidad de Zaragoza- y recorta partidas para Formación Profesional. Seguimos con servicios sociales saturados, ayuntamientos ahogados, y el crédito que no llega… ¿Hasta qué punto es consciente el Gobierno Iglesias-Biel de que está en juego nuestro futuro?
Han optado por la vía fácil: la política de sumisión, que puede convenir a los socios de gobierno pero que tan mal le va a Aragón. Se pliegan a Madrid y perdonan millones e inversiones como si nos sobraran. Ya nos habían recortado 23% en inversiones del Estado en los dos últimos años y hace unos días conocimos la puntilla de Fomento a reivindicaciones históricas: desdoblamientos de carreteras peligrosas, el desarrollo del tren convencional y de las cercanías, o el Canfranc. ¡El Gobierno de Aragón ni pestañeó!
Queda menos de un año de gobierno, crucial ante este complicado escenario social, económico y político. Aragón no se puede permitir la apatía actual de sus dirigentes, con un presidente que anunció que se iba y prácticamente dejó de ejercer como tal, y con un vicepresidente que empieza a negociar con el PP mientras aún gobierna con el PSOE. Es una vergüenza, porque al final, quien paga estas frivolidades no son ellos, sino la ciudadanía. ¿Es que no conocen la palabra responsabilidad?