Hay temas de los que ya casi no se habla públicamente y por ello parecen resueltos. Pero no es así. El ejemplo más claro es de la estación intermodal de Zaragoza-Delicias que, siete años después de su inauguración, y a pesar de los 240 millones de euros que en ella se invirtieron, sigue acumulando deficiencias y carencias que afectan al servicio que se presta a los usuarios, tanto de ferrocarril como de autobús.
Junto a los problemas derivados de la propia concepción megalómana del proyecto (que le ha reportado premios arquitectónicos pero, desde luego, jamás ganará uno a la comodidad), la estación sigue incompleta, con espacios vacíos, ausencia de marquesinas, problemas de calefacción y de refrigeración, suelos agrietados y baldosas rotas, goteras, deficiente iluminación, etc. Hay, además, que reformar la estructura de las cuatro plantas de oficinas e instalaciones en general. Por no hablar de la mala señalización y las distancias casi kilométricas que hay que recorrer para ir de un punto a otro, con lo que eso supone para personas de edad avanzada o con problemas de movilidad o cargadas con maletas, o las tres cosas a la vez.
El Ministerio de Fomento, a través de ADIF, es el responsable de la estación del AVE y ferrocarril convencional, y el Gobierno de Aragón el titular y responsable de la estación de autobuses, y copartícipe de la sociedad explotadora, así que cabe pedirles explicaciones y, especialmente, qué previsiones manejan para ir resolviendo todo lo pendiente. El diputado Bizén Fuster planteará el próximo jueves 22 de abril en el pleno una interpelación al consejero de Obras Públicas, Urbanismo y Transportes.
El caso de la estación intermodal de Zaragoza-Delicias es el más significativo, pero también hay deficiencias, y se han denunciado públicamente, en la terminal de autobuses de Teruel y Alcañiz, que comparten con la primera el diseño de gran estación intermodal. Visto lo visto, ahora la Dirección General de Transportes del Gobierno de Aragón apuesta por terminales más ligeras, que reduzcan también los gastos de mantenimiento de la infraestructura. Con las nuevas estaciones de Calatayud y Calamocha se dará por finalizada esa tipología y ya la de La Almunia de Doña Godina, presupuestada para 2010, será de las ligeras. Para más adelante quedan otras que se anuncian ya programadas, aunque no tienen consignación presupuestaria, como las de Tauste, Tarazona y Caspe.