El pasado 21 de octubre compareció en la Comisión de Cultura de las Cortes el director general de Cultura del Gobierno de Aragón, Ramón Miranda, para hacer una evaluación de los Festivales de Aragón 2009. La presidenta de CHA y portavoz en dicha Comisión, Nieves Ibeas, analiza el contenido de la sesión y de la gestión de dichos Festivales en este artículo de opinión que hoy publican Diario del Altoaragón y Diario de Teruel:

Ya hace algún tiempo que comparé al departamento de Cultura del Gobierno de Aragón con el camarote de los Hermanos Marx. Hoy me sigo reafirmando en la definición, tras comprobar que el nuevo modelo de “Festivales en Aragón” que ha pretendido vender el director general de Cultura, Ramón Miranda, como un ejemplo de innovación no tiene pies ni cabeza. En el fondo, todo es más de lo mismo, disfrazado de supuestos cambios.

Miranda compareció hace un año, el 29 de octubre de 2008, para explicar su nuevo modelo, en el que iban a tener mucho más protagonismo los ayuntamientos, comarcas y diputaciones que el Gobierno de Aragón, que abandonaba la organización directa para pasar a ser colaborador y repartidor de subvenciones. Habló de una Mesa de Festivales participada por el departamento de Cultura, las 3 diputaciones provinciales y 3 de las 32 comarcas constituidas, como órgano máximo de decisión… cuyas decisiones no son vinculantes, según nos aclaró después la consejera Mª Victoria Broto.

 La nueva fórmula era “Festivales en Aragón”, ya que el nombre anterior, “Festivales de Aragón”, les parecía “excluyente” a los responsables de la política cultural aragonesa. ¡Como si una preposición, por sí sola, pudiera dar un vuelco a las cosas!

 Este año, por despiste, Miranda volvía a las Cortes a comparecer para evaluar el nuevo modelo puesto en marcha en 2009, recuperando el de, y se tuvo que oír más de una ironía porque su intervención no dio para mucho más. Estaba claro que tras la cortina de humo del cambio de preposición había muy poco que rascar, salvo el interés de sumar a las cifras de asistencia de los festivales organizados desde el Gobierno las correspondientes a otros eventos. El resultado, como es lógico, garantizaría un incremento de público… como así explicó el director general de Cultura, y poco más. Pero en dos años de legislatura no se ha percibido ningún impulso real a los Festivales.

En el colmo de los colmos, Miranda venía a evaluar el primer año del “nuevo modelo”, pero llegó sin datos y sin que la edición de festivales hubiera concluido. Me pregunto a qué vino, en realidad, si no tenía nada que aportar y ni aclaró cuántos festivales hay y cuáles se han celebrado o van a celebrarse a lo largo de 2009: ¿21 festivales, como decía una nota de prensa del Departamento en junio? ¿60, como dijo Miranda a la prensa? ¿20, como figura en la web de los Festivales?… La cosa podría no tener más importancia, pero estamos hablando de dinero público, y ni siquiera el panorama es transparente.

 Dejando a un lado que el director general de Cultura tendría que definir qué entiende él por “festival”, aún falta saber cómo reparte el Gobierno las subvenciones. Dentro de poco estaremos debatiendo los presupuestos de 2010 y volveremos al tema, porque las cifras no cuadran. Para 2009 figuraba una partida para festivales de 748.770 euros, y el Gobierno de Aragón hablaba hace unos meses de 1,1 millones para 21 festivales. ¿De dónde ha salido la diferencia? Y si en realidad son 60 festivales, como también se dijo, ¿de cuánto dinero en total estamos hablando?

Estas y otras muchas preguntas quedaron en el aire, pero como no hubo ninguna evaluación sobre la base de criterios y datos objetivos, al final la conclusión fue nítida: el director general de Cultura no tenía nada que contar en relación con lo que nos habían anunciado, como él mismo reconoció. Y como hablamos de cultura, no pasa nada.

 ¿Alguien entiende algo? Lo dicho, un camarote cultural en un barco a la deriva, que no tiene ni idea de qué hacer con la gestión cultural y para el que la cultura es la menor de sus prioridades. ¡Qué gran error!