Las 22.172 hectáreas afectadas por incendios forestales en lo que llevamos de 2009 en Aragón superan la superficie quemada de los 11 años anteriores completos. No obstante, el Gobierno de Aragón sólo ha remitido a la climatología para explicar las causas de esta tragedia ambiental y territorial, que ha afectado a municipios de doce comarcas: Aliaga, Ejulve, Cañizar, La Zoma o Villarluengo, Alloza, Andorra, Los Olmos, Cedrillas, Corbalán, Valdetormo, Mazaleón, Valmadrid, La puebla de Albortón, Jaulín, Chodes, Fayón, Mequinenza, Arándiga, Morata, Valtorres, Terrer, La Vilueña, Tauste, Pradilla, Torres y San Gregorio en Zaragoza.
Con independencia de la necesidad de poner en marcha -y con urgencia- el Plan de Restauración de los grandes incendios forestales de Aragón, con efectos paliativos sobre las infraestructuras, el patrimonio y los ecosistemas dañados, hay que abrir un profundo debate social y político sobre el modelo de gestión forestal y el funcionamiento y coordinación de los efectivos, sobre el modelo de ocupación del territorio y sobre el papel de la agricultura y la ganadería (eliminación de vegetación en periodos y modos conveniados con la administración medioambiental en terrenos cultivados, cereal, almendro, olivar, etc. como aportación al plan regional de incendios y ayuda a la renta económica del sector) y en general del hombre en el medio rural. Igualmente, urge aprobar y aplicar el Plan Forestal de Aragón (mandato de la Ley de Montes de Aragón de 2006), así como constituir el preceptivo Comité Forestal de Aragón.
También hay que replantearse el funcionamiento de la empresa SODEMASA, y corregir la reducción real de efectivos de las cuadrillas de retén, difícil de explicar tras haberse multiplicado casi por cinco el Presupuesto de la Comunidad para las campañas de incendios forestales respecto a 1999, habiéndose reducido la disponibilidad efectiva de las cuadrillas de retén. El presupuesto ha pasado de 4,5 millones de euros en 1993, gestionado por la propia administración a 30 millones en 2009, gestionado por SODEMASA.
Se ha pasado de gestionar cuadrillas de retén dobles (7+7 peones) a gestionar cuadrillas simples (de 7, donde trabajan 5 y descansan 2). Como consecuencia de ello no existen relevos posibles. En 1997, cuando el operativo era gestionado directamente por la administración, el número de trabajadores integrantes de los retenes ascendía a 692 repartidos en 56 cuadrillas. Hoy, en 2009, gestionado por SODEMASA, tenemos 545 trabajadores en 70 cuadrillas. Reconvirtiendo casi todas cuadrillas dobles (6+6 o 7+7) en simples y reduciendo estas en un trabajador, se ha llegado a que con catorce cuadrillas más tengamos ciento cuarenta y siete trabajadores menos.
No se da suficiente importancia a la labor que realizan estas cuadrillas (en muchos lugares ni siquiera tienen un centro de trabajo o espacio físico donde reunirse). Están desmotivadas por una contratación precaria (6 meses, algunas 5) por los sueldos bajos y las jornadas incompletas. Los sindicatos a la vista del espectacular aumento del presupuesto de incendios reclaman una profesionalización consistente en trabajar más tiempo, pero la empresa lo hace a cambio de suprimir puestos de trabajo, de ahí la práctica eliminación de las cuadrillas dobles.
Para mejorar esta situación, Chunta Aragonesista ha registrado una proposición no de ley para iniciar cambios profundos en el modelo de gestión forestal, especialmente en relación con las cuadrillas de retén, y con el objetivo de una detección precoz e intervención inmediata y eficiente en los incendios. Así, plantea estas seis medidas:
1.- Aumentar la disposición real de personal disponiendo la gestión de cuadrillas de retén por el sistema de cuadrillas dobles, lo que garantiza la disponibilidad de relevos en caso de gran necesidad, si no durante todo el año, al menos durante la época de peligro establecida en la Orden anual de Medio Ambiente sobre preven¬ción y lucha contra los incendios forestales, y con contrataciones de jornada completa.
2.- Establecer que, en su configuración, al menos un tercio de sus integrantes sean personas autóctonas, residentes o conocedoras de la zona.
3.- Implicar a las cuadrillas en trabajos de reforestación y restauración de zonas incendiadas, para que sientan esas áreas como algo suyo.
4.- Garantizar la estabilidad laboral de los integrantes de las cuadrillas de retén, configurando con estos trabajadores las actuales cuadrillas de prevención de invierno, lo que supondrá a su vez la fijación de población en el medio rural.
5.- Priorizar las labores de limpieza y prevención forestal como básicas en el trabajo programado de las cuadrillas, sin perjuicio de la alerta para despacho inmediato en caso de situación de riesgo de incendio forestal.
6.- Regular la figura del “Colaborador” en caso de incendio forestal, como aquella/s persona/s de la zona designada/s por el alcalde del municipio afectado, ante el Director de extinción, para que con consentimiento de éste y bajo sus instrucciones pueda/n colaborar en cualquier tarea auxiliar de los colectivos profesionales participantes en labores de extinción (acompañamiento o guía de cuadrillas, agentes, bomberos, motobombas u otros medios, evitar el rebrote del fuego en perímetros controlados pero no extinguidos, etc.) que no suponga un ataque directo al frente del incendio.





1 comment
Comments feed for this article
28, Septiembre 2009 a 2:35 pm
José Manuel Salvador
Gracias, creo que es una propuesta bastante acertada. Ojalá nuestras demandas sean atendidas por el bien del medio rural aragonés.
Igual no nos tienen en cuenta hasta que la gente de la ciudad se quede sin bosques con los que disfrutar durante el fin de semana. En fin…
Saludos desde Ejulve.