Chunta Aragonesista apoya, y participará este sábado en ella, la manifestación “Por una alimentación y una agricultura libres de transgénicos” que se celebrará en Zaragoza a las 11.30 horas (Plaza Paraíso). Está convocada por Greenpeace y la Plataforma Rural, de la que forman parte 21 organismos y asociaciones ecologistas y sindicatos agrarios.

Aragón  está a la cabeza de produccion de maíz transgénico en Europa. De hecho produce un tercio del total. Y mientras cada vez más países están prohibiendo la producción (el último país ha sido Alemania), en Aragón y España la tendencia es la contraria.

Hoy, el portavoz de Agricultura y Medio Ambiente, Bizén Fuster, ha presentado en rueda de prensa una iniciativa parlamentaria solicitando, ya que no se prohíbe (en Cortes se han rechazado iniciativas para que Aragón sea zona libre de transgénicos), que al menos  se regule la producción de transgénicos y su coexistencia con la agricultura convencional y ecológica.

Este es el texto concreto de la proposición no de ley:

En 2002 se sembraron en Aragón 4.350 hectáreas de maíz transgénico.  En 2007 la superficie se ha multiplicado hasta las 35.900 hectáreas, cifra que equivale al 42% del cultivo total. Esa tendencia supone que Aragón está perdiendo la batalla de la calidad frente a la cantidad.

Existen razones de peso para regular la producción con organismos modificados genéticamente. En el ámbito económico nos hace vulnerables, porque estamos compitiendo con países cuyos costes de producción en los cultivos extensivos de baja calidad serán siempre más baratos que los nuestros.

Nos debilita frente al mercado europeo y de países desarrollados, cuyas exigencias en materia de seguridad y salud alimentaria les lleva a rechazar lo transgénico. Un ejemplo es la empresa agroalimentaria Campo Ebro Industrial que, a pesar de nuestro potencial agrícola, se ve obligada a comprar maíz convencional no transgénico fuera de nuestra comunidad, porque sus productos están destinados a la alimentación humana.

También se dan innumerables casos de contaminación genética en las variedades comunes, aunque especialmente gravosas económica y socialmente son las afecciones a las variedades autóctonas, que van a desaparecer, y a los cultivos ecológicos, que se sienten indefensos por falta de regulación.

Al margen de las posibles  afecciones futuras para la salud humana, el maíz transgénico Bt resistente a la dañina plaga del taladro, está teniendo otros problemas que perjudican su producción,  al mostrar debilidad ante otras plagas. A la vez, las multinacionales siguen investigando para crear nuevas variedades resistentes a otras enfermedades o a los propios herbicidas, de tal manera que un cultivo transgénico no deseado o dejado de cultivar puede llegar a convertirse en una mala hierba indestructible. Es una carrera genética cuyo final nadie conoce.

La expansión de los cultivos transgénicos es debida a la necesidad de nuestros agricultores de obtener mayor número de kilogramos por hectárea para poder subsistir. Todo ello porque hay gobiernos, el aragonés es un ejemplo, incapaces de incentivar la producción de cultivos de calidad, cuya rentabilidad es igual o superior a los modificados genéticamente. La producción ecológica ganadera es un ejemplo más que evidente.

Por todo lo expuesto, se presenta la siguiente

PROPOSICION NO DE LEY

Las Cortes instan al Gobierno de Aragón a:

1. Elaborar una normativa específica aragonesa que regule la siembra, producción, coexistencia, contaminación, transformación y comercialización de productos agrícolas modificados genéticamente.

2. Exigir al Gobierno central que, antes de comenzar la nueva campaña agrícola, adopte las medidas legislativas que tiene anunciadas reiteradamente.

Resultado: Esta PNL, con el número 52/09, ha sido debatida en la Comisión de Agricultura de las Cortes del 27 de mayo de 2009, quedando rechazada con los votos en contra de PSOE, PP, PAR e IU: