El Gobierno de Aragón tiene menos de 30 días para diseñar una estrategia de respuesta a la Generalitat si ésta, como parece, pone trabas a la devolución de los bienes de las parroquias aragonesas acordada por los obispos de Barbastro-Monzón y Lleida. El Gobierno de Aragón debe decidir YA qué hará el día 1 de agosto si los bienes no han vuelto.  Le pedimos al Presidente Marcelino Iglesias que, por una vez, sea el Presidente de un Gobierno prevenido y decidido.

Como recordamos en la anterior entrada de este blog, el Presidente Iglesias se ha limitado a repetir (casi) siempre que este litigio era un asunto eclesiástico a resolver en el seno de la Iglesia. Ahora parece que se ha solucionado definitivamente en el seno de la Iglesia, con el acuerdo firmado entre los obispos. Pero si pasado el plazo de 30 días establecido en ese acuerdo, si el 1 de agosto los bienes no han sido devueltos porque la Generalitat u otras instituciones catalanas interfieren en el proceso, al Gobierno de Aragón se le habrán acabado las excusas y tendrá que tomar cartas en el asunto.

Y cuando actúe, desde luego, Chunta Aragonesista le apoyará. Creemos que, de hecho, tendría que haber intervenido mucho antes, pero en agosto puede que no le quede otra, porque la Generalitat ha sido ya muy clara respecto a que no piensa permitir que los bienes salgan de Cataluña. Y a la Generalitat se le están sumando la Diputació de Lleida, el Ayuntamiento de la ciudad y hasta la Associación Amics del Museu de Lleida, que está anunciando una manifestación para este mes de julio, a la vez que llama traidor al obispo leridano.

Instamos al Presidente Iglesias a que no haga como suele: esperar al día 1 para ver qué pasa y, si los bienes no han sido devueltos, entonces encargar un informe jurídico para ver cómo actuar. El Gobierno de Aragón debe diseñar desde ahora qué va a hacer.

Y si los bienes han vuelto, pues nada, miel sobre hojuelas. Aunque desde Chunta Aragonesista le seguiremos recordando al Gobierno de Aragón que no todo acabará ahí, porque es mucho el patrimonio aragonés emigrado que resta por regresar, y todavía mucho el trabajo por hacer.